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Murales por la Paz
Murales por la Paz

Videoforos y Talleres para promover el concurso

Selección de bocetos

Lanzamiento de los Murales por la Paz

Realización de los Murales por la Paz sobre la 5a

La memoria del proyecto

Fotografías a Pantalla Completa

Escríbanos a almuro_@hotmail.com
 

LA GALAXIA EN QUE VIVIMOS
Javier Hernández

Somos dueños de pequeña soledades, e inmersos en estas pequeñas independencias nos convertimos en un mundo, particular y especial; que es autónomo en su crecimiento, que aprende de lo que ve y responde las necesidades que el medio le exige, con sus propias leyes y deseos, pero que también responde a la energía y a la naturaleza de la galaxia a la cual está adscrito.  Esta galaxia compuesta por todos los mundos que giran a nuestro alrededor y se comunican con nosotros, fluye y se transforma de acuerdo con el tiempo y los acontecimientos, haciendo que cada uno de los mundos que habitan en ella cambie y se transforme.  Sí, somos individuos pertenecientes a una galaxia social que se transforma cada instante. Ella nos brinda las posibilidades y herramientas necesarias para construir y desarrollar nuestro mundo.  Esta galaxia social se llama cultura.

La cultura generalmente se observa desde tres perspectivas: La de la naturaleza, la del hombre, la de la sociedad.  La primera hace énfasis en su capacidad técnica para transformas su entorno; la segunda hace hincapié en las creaciones intelectuales o artísticas; la tercera subraya las costumbres particulares que tiene un colectivo.  Se dice entonces que la cultura es aquello que revela los rasgos característicos de una colectividad: Su mentalidad, su estilo de vida, la forma en que humaniza su ambiente; de cómo está trabaja, se divierte, se comunica, se expresa por medio de las artes y transforma la naturaleza de acuerdo con sus técnicas e inventos.  El hombre a través de la cultura interpreta el universo, la realidad, comprende el pasado, se identifica con un presente, y a través de esto, realiza un proyecto de futuro.  

Para reconocernos es importante tener en cuenta de dónde venimos, dónde estamos y para dónde vamos, es decir, reconocer un pasado, identificarnos con él y transformar el presente.  Se trata de construir un futuro que cumpla a cabalidad con todas nuestras expectativas y necesidades.  Pero las políticas estatales y comerciales han cerrado las puertas del reconocimiento, se ha vuelto más importante el dinero, la guerra y la imitación.  Mejor dejar de mirar para afuera y volver los ojos a nosotros mismos, redescubrirnos, apropiarnos de lo verdaderamente nuestro y asimilar las transformaciones de una tecnología que responda a nuestras necesidades y recursos.

El escritor William Ospina, en su texto "Colombia en el planeta" ha reconocido tres grandes males de la sociedad y la cultura colombiana.  De manera muy eficaz responde a nuestra pregunta ¿Qué es lo que le sucede a nuestro país? :

"Hoy los colombianos somos víctimas de los tres grandes males que echaron a perder a Macondo: La fiebre del insomnio, el huracán de las guerras, la hojarasca de la compañía bananera.  Vale decir: la peste del olvido, la locura de la venganza, la ignorancia de nosotros mismos que nos hizo incapaces de resistir a la dependencia, a la depredación y al saqueo.  La exuberante Colombia parece haber perdido la memoria, parece haberse extraviado en su territorio, como esos personajes de Rivera a los que se tragó la selva, y parece haber perdido toda confianza en sí misma hasta el punto de no creer que haya aquí ninguna singularidad, ninguna fortaleza original para dialogar con el mundo.  Es, por supuesto, una mala ilusión, porque el mundo sabe, a veces mejor que Colombia misma, que el país está lleno de originalidad y de lenguajes vigorosos.  Pero es necesario que Colombia lo sepa también".1

La peste del olvido, el desconocimiento del pasado lejano y hasta el cercano impide que reconozcamos lo que es importante para nosotros, nuestra cultura, nuestra raza, nuestra identidad. La locura de la venganza, años de conflicto permanente, hacen que cerremos los ojos a nuestra verdadera realidad.  La historia de nuestro país se ha convertido en un anecdotario de muertes y desplazamientos que de manera cíclica aparecen y desaparecen; a fuerza de estadísticas se ha embolatado el verdadero sentido humano de la perdida de un ser querido. Nuestros muertos se transforman en números, son apilados en los cementerios y archivados en los registros estatales, sus nombres quedan escritos en los libros de la impunidad.  Lo que nos identifica es impuesto o presentado como verdadero por los medios de comunicación.  El desconocimiento de nuestras propias fortalezas y riquezas, donde el imaginario positivo no es nuestra propia identidad, induce a que nos despojemos de nuestra propia y verdadera naturaleza, nuestro sentir y demos la espalda a la nación, para seguir ese imaginario positivo que nos encasilla y marca.  No hay confianza en nosotros mismos, vivimos una realidad que nos hace cerrar los ojos para no escandalizarnos.

Contra ese mal proponemos una solución: Un ejercicio cultural continuado que evalúe y analice nuestro verdadero sentir como colombianos, que realce y reanime nuestra sangre.  Muchas instituciones, grupos y personas están trabajando en este campo, instituciones como La Comisión Vida Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Cali, Grupos de jóvenes como Almuro, y grupos de docentes preocupados por el aprendizaje de sus estudiantes, han desarrollado estrategias y programas dignos de imitar, están haciendo esfuerzos para revivir y redescubrir esta cultura.

Tal ejercicio cultural será para un reconocimiento pleno de nuestras riquezas, recordar de dónde venimos, dónde estamos y para dónde vamos.  Esta estrategia fue aprovechada por el grupo de jóvenes que conforman Almuro.  Todos ellos estudiantes de Artes plásticas del Instituto Popular de Cultura, por iniciativa propia se organizaron y propusieron la idea de la Galería de Arte Urbano de la ciudad de Cali.  Llevaron a cabo el Concurso de Bocetos Para los Murales de la Paz, orientados por la Comisión de Vida, Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Cali, y apoyados por la O.I.M. (Organización Internacional para las Migraciones), de donde nace también la razón de ser de este libro.

Hicieron un trabajo de sensibilización y de reaprendizaje de su verdadera cultura, reconocieron y compartieron con las personas de su ciudad esta experiencia.  Generaron un proceso cultural enfocado al fortalecimiento de la identidad cultural.  Partieron de tres conceptos: La Memoria Histórica, La Identidad Cultural y la dignidad Humana.  Buscaron reconocer el pasado, asimilar el presente y plantear una propuesta de futuro de acuerdo a nuestras necesidades.


3  Ospina, William.  Colombia en el planeta.  
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